jueves, 24 de agosto de 2017

Yo soy la Cumbia - el documental


Ya se encuentra completo en el canal de Cumbia Poder y Porro, el primer gran documental sobre la Cumbia y su particular viaje por varios países de América Latina.

Este invaluable documento histórico es obra del titánico de un grupo de historiadores y trabajadores audiovisuales aglutinados bajo la batuta de Ebiru Ojaba.


jueves, 23 de marzo de 2017

Rutas de la Cumbia en Chile




Video realizado para la participación del Colectivo de Investigación Tiesos pero Cumbiancheros en el IV Encuentro de investigadores musicales Rutas, Conocimientos y Experiencias Sonoras del Gran Caribe y del Caribe Colombiano a realizarse en octubre de 2014 en Colombia. 

Las fotografías y videos son parte del material recopilado por TPC durante sus investigaciones, especialmente las fotografías de cultores chilenos, que han sido facilitadas por ellos mismos a las investigadoras.
Los audios musicales corresponden a: “Cumbia de Colombia” (Los Cumaná); “La pollera colorá” (Amparito Jiménez); “Villa Cariño” (Los Wawancó); “Cumbia sobre el mar” (Los Hermanos Ferreira); “La piragua” (Tulio Enrique León); “Quiero amanecer” (Mike Laure y sus cometas); “Los domingos” (Sonora Palacios); “Mi guitarra tropical” (Los Fénix); “Que me coma el tigre” (Beat Combo); “Cumbia alegre” (Los Trianeros); “Un año más” (Makalunga); “Linda provinciana” (Los Vikings 5); “Carita de guinda” (Los Cumaná); “La barca del amor” (Los Bucaneros); “El africano” (La orquesta de Pachuco y la Cubanacán); “Promesa de amor” (Claridad Baltazar); “Que nadie se entere” (Grupo La Noche) y “Callejero” (Juana Fe).

Video realizado por TPC, conformado por Lorena Ardito, Eileen Karmy, Alejandra Vargas y Antonia Mardones. Mayores informaciones sobre TPC y la investigación sobre la cumbia en Chile en: 


Colectivo de Investigación Tiesos pero Cumbiancheros,  5 de octubre de 2014

jueves, 9 de marzo de 2017

La cumbia es vertebradora

Por: Eva Larrauri


La cumbia ha desbordado su carácter de música popular, con origen en el Caribe colombiano, para convertirse en un fenómeno social que abarca a toda la comunidad latinoamericana y es objeto de estudio académico. El antropólogo social y sociólogo Darío Blanco (Bogotá, 1974), profesor de Música e identidad en la Universidad de Antioquía, en Medellín, defiende que es un "elemento vertebrador" en expansión. Blanco participa estos días en el festival Cumbia ya, organizado dentro de las actividades culturales del campus de Bizkaia de la Universidad del País Vasco para escuchar cumbia y analizar sus vertientes sociales.

"La cumbia es un género musical latinoamericano que está creciendo como matriz sonora donde nos encontramos todos los latinoamericanos, como en otro momento pudo ser la salsa o el merengue, que nacieron en Latinoamérica y se exportaron a mundo", explica. "Los géneros se han ido desplazando: hoy la cumbia es la gran música latinoamericana. Los grupos humanos terminan identificándose a partir de sonidos, van encontrando la banda sonora de su vida. Les permite distinguirse y encontrar su lugar en el mundo".

El término cumbia es genérico. Solo en Argentina hay 15 tipos de cumbia; en México, casi una decena. "Funciona como una etiqueta que se coloca a muy diversos ritmos", señala Blanco. ¿Por qué la cumbia y no otra música? Su principal virtud es la ductilidad, destaca el profesor. "Es una música que se deja voltear. La complejidad rítmica de la salsa es mayor: para tocar salsa y bailarla se requiere de habilidad y entrenamiento. Aunque es una música que llama al cuerpo y al baile de manera poderosa, la salsa no es fácilmente apropiable", señala. "La cumbia, en cambio, es flexible, fácil de tocar y bailar. Apenas la escucha usted quiere moverse, pero le deja hacerlo a su manera, sin exigencias".

La instrumentación y la rítmica también resultan accesibles. "Y es barata. No necesitas un gran presupuesto para tocar cumbia. Una guacharaca [un instrumento de rascado] la puedes hacer con un tubo de pvc y una peineta: ¡un euro o dos euros y tienes tu instrumento! Es una música asociada a emigrantes pobres", añade Blanco.

El primer viaje de la cumbia fue desde el campo a las grandes ciudades latinoamericanas, con los grandes movimientos migratorios de mediados del siglo XX, recuerda Blanco. "Eran campesinos que tuvieron que adaptarse a una nueva vida en la ciudad. La cumbia les ayudó: en las letras de las canciones, con alegría, con mucho humor, cuentan historias de gente del campo que no entienden que pasa a su alrededor".

La cumbia también tiene su parte reivindicativa. "En la crisis económica de Argentina, la cumbia entregó a las clases populares un espacio comunicativo poderoso, no tenían otro para decir al presidente y a los ministros que eran unos rateros. Es la cumbia villera, por las villas miseria [los barrios de chabolas de la periferia de las grandes ciudades] donde se cantaba contra los políticos y se hacía una apología de los pibes chorros, los chicos que hacen de Robin Hood, robando en una empresa grande y repartiendo en su villa, y se alababa la droga y el sexo. Es la nueva canción protesta argentina". En México, en cambio, la cumbia se transforma con grandes equipos de sonido, que permite organizar fiestas callejeras. "La cumbia suena por debajo y se mezcla con otras músicas". El origen es popular pero se extiende a otras capas sociales. "Vamos hacia una cumbia interclasista".

La cumbia ha arraigado en las comunidades latinas de los Estados Unidos. "Los emigrantes se encuentran en los bailes donde se hacen visibles y tienen una identidad", destaca. Sobre la música un presentador no para de hablar. "Manda saludos y hace comentarios de todo tipo. Eso se graba y se convierte en una forma de comunicación con sus sitios de origen".

¿Cumbia política? "Lo político está en reconocerse en el otro, en encontrarse, sin necesidad de que ni los músicos ni los escuchas tengan un discurso político", asegura Blanco. "Es música, que invita al baile y a la alegría. En su origen fue un espacio de resistencia y esperanza para emigrantes pobres; ahora no cambia mucho: sigue siendo un lugar para recargarse y seguir adelante".


Periódico El País, Sábado, 15 de octubre de 2011



La cumbia ritual

Al parecer, la cumbia surgió en la Cartagena colonial con ocasión de las fiestas de La Candelaria, celebradas por los esclavistas españoles el 2 de febrero, al pie del cerro de La Popa. Rápidamente se dispersó por otros lugares del litoral Caribe y conquistó las riberas del río Magdalena y el norte de Antioquia. Hoy en día se considera la danza más importante de la costa Caribe colombiana.

En sus orígenes, la cumbia es de ascendencia africana; en ella se distinguen atributos de una ceremonia erótica que la acredita como una danza ritual. Con el transcurrir del tiempo, y por la constante interacción con la población indígena, esta danza sagrada se adaptó a espacios profanos, incorporándose así a todas las festividades de la región. Sus gestos describen un coloquio amoroso entre hombres y mujeres. Hoy en día este baile representa tanto a la población de origen africano, como a la indígena de la región. Además es considerado uno de los bailes más representativos de la colombianidad.

La cumbia es una danza de parejas sueltas, de libre movimiento, que se realiza en sitios abiertos, como calles, plazas o playas. Los desplazamientos se efectúan de manera circular en torno a un punto central ocupado por los músicos. Según algunos relatos antiguos, en el siglo XVIII la cumbia se bailaba de noche, alrededor de una fogata, y los músicos se situaban a un lado de los bailadores.

En su paso, la mujer apoya las plantas de los pies y se desliza con pisadas cortas, marcando con sus caderas el ritmo cadencioso que repican los tambores. El hombre levanta el talón del pie derecho y mantiene en tierra la planta del pie izquierdo. En la cumbia la mujer realiza movimientos diferentes a los del hombre. Éste danza con movimientos libres del cuerpo, baila de frente, a los lados, por detrás y en rededor de su pareja, gira sobre sus talones, flirtea, efectúa desplantes y morisquetas, se retira y abanica el sombrero y obsequia velas a la mujer para halagarla. La mujer tiene desplazamientos más lentos, sensuales y altivos, porta en alto un racimo de espermas con las que se defiende del constante asedio de su compañero.


NAVIDAD NEGRA



CUMBIA DE NAVIDAD - LOS TORIBIANITOS


miércoles, 4 de mayo de 2011

Lucho Bermúdez, un colombiano universal

Lucho Bermúdez, clarinetista y compositor, es considerado uno de los más importantes intérpretes y compositores de música popular del siglo XX. La importancia de su obra musical radica en haber adaptado ritmos tradicionales colombianos como la Cumbia y el Porro, en ritmos modernos que se convertirían en símbolos de identidad nacional desde la década de los treintas, conservando una vigencia que los hace pasearse por el mundo en voces de interprétes variopintos y de la mano y el talento de DJs de distinta categoría y procedencia.

Lucho Bermúdez fue uno de los primeros innovadores que experimentaron con la adaptación de los ritmos locales del Caribe Colombiano, y que los adaptaron al lenguaje musical contemporáneo de la época. Fue quizá también el primer maestro que puso notación a cantos tradicionales negros que se venían interpretando desde hacía siglos por el área de la Ciénaga Grande del río Magdalena. Su obra tuvo y sigue teniendo gran impacto en otros países de América y el mundo. Lucho Bermúdez fue tal vez el principal responsable de haber hecho que la Cumbia y el Porro se convirtieran en estandartes de la música colombiana a nivel internacional desde la década del 40. Su obra musical siempre estuvo profundamente influenciada por los porros y fandangos interpretados por las bandas de los pueblos cercanos a Barranquilla y Cartagena.




Bermúdez nació el 25 de enero de 1912 en Carmen de Bolívar. Su formación musical empezó a los seis años tocando flautín. Sus primeras composiciones fueron marchas para bandas militares y algunos valses como "Lágrimas de una madre", compuesta a sus once años. Desde niño, participó en bandas militares como las de Santa Marta, Aracataca, y la banda municipal de Chiriguaná, en lo que fue su director.

Luego de 18 años de permanencia en Santa Marta viaja a Cartagena, donde dirige la Orquesto "A No. 1", del maestro Pianeta Pitalúa, uno de los pioneros del porro y de los sones costeños. Allí se vincula a Radio Cartagena y colabora en las primeras grabaciones de discos en Colombia realizadas en la emisora Fuentes, y realiza su primera grabación: el porro "Marbella". Posteriormente viajó a Bogotá para grabar con su "Orquesta del Caribe" fundada en 1939.


Su música de Cumbia, Fandangos, Mapalés, y Gaitas, tuvo gran acogida en la capital colombiana, y desde allí fue difundida al resto del país a través de la incipiente industria radial. En 1946 viajó a grabar a Buenos Aires en compañía de Matilde Díaz, la voz que le dio un estilo y una identidad propia a su música. Se cuenta que a pesar de que tanto el maestro como quien fuera su musa y compañera tenían el anhelo de hacer alguna grabación en Buenos Aires, y como quiera que no tenían dinero para llevar una orquesta, en la capital bonaerense se hiceron amigos, entre otros, de los célebres músicos tangueros Eduardo Armani y Eugenio Nobile, les enseñaron a tocar los ritmos colombianos y grabaron 60 composiciones que hoy son emblema de la música popular latinoamericana. Es de anotar que muchas de las grabaciones de clásico sabor costeño que aún se escuchan pertenecen a esta hornada argentina interpretada por Matilde Díaz que canta acompañada por un puñado de lunfardos bajo la batuta de Lucho Bermúdez.

De aquella grabación de la RCA Victor escuchemos a continuación "Navidad Negra", una cumbia de la que en algún momento tendremos que hablar no sólo por su letra mítica-religiosa sino también por las connotaciones sincréticas que guarda:



Sembrada la semilla cumbiera en las fértiles tierras porteñas, la obra de Lucho Bermúdez empezó a ser difundida en otros países de América Latina como Cuba, México, Perú, y Argentina. Después de varios meses de viajes y grabaciones Lucho Bermúdez se instaló en Medellín y formó su "Orquesta de Lucho Bermúdez" de la cual hacía parte el compositor Alex Tobar. Como Medellín era entonces la sede discográfica más importante del país, allí grabó y lanzó temas que se volvieron legenadrios en la discografía colombiana como "Salsipuedes" y "San Fernando", el primero dedicado a una casa del escultor Jorge Marín vieco, en las afueras de Medellín, lugar donde se reunían muchos artistas; el segundo al célebre club caleño por el que han desfilado los más importantes artistas del mundo.

Veamos una pieza de auténtica arqueología musical, en una vieja victrola en la que aún se puede distinguir el perro atento a "la voz del amo", en un acetato de 78 rpm, prensado por el colombiano sello Lyra... vamos, un verdadero mp3 de los años 30 del siglo XX:



En 1950, Lucho Bermúdez fue a grabar a México, donde conoció y trabajó con músicos como Benny Moré, Dámaso Pérez Prado y Tito Rodríguez, entre otros. En este país Bermúdez grabó alrededor de 80 discos. En 1951 se trasladó a Cuba (considerada en ese entonces como el centro musical más importante de América Latina) por invitación de Ernesto Lecuona, donde trabajó y grabó por más de seis meses con agrupaciones como La Sonora Matancera, Los Billo’s Caracas Boys, y Los Melódicos, entre otros. Posteriormente regresó a Bogotá donde trabajaría con su orquesta hasta el 23 de abril de 1994, fecha de su muerte.

Lucho Bermúdez fue un compositor muy versátil y prolífico. Se especializó en la composición de porros, cumbias, gaitas, fandangos, mapalés, paseos y merengues, todos ellos rítmos de la Costa Caribe colombiana. Adicionalmente trabajó con música del interior del país como torbellinos, pasillos y joropos. También experimentó con géneros populares de otros países como el bossa-nova, el tango, el mambo, chirivicos, chachachás, el jazz, y pasodobles. Además inventó nuevos ritmos como el tumbasón y el patacumbia. En su repertorio encontramos también salsas, guarachas, jalaítos, rancheras, cumbiones, danzonetes, sonsonetes, paseos.

Su obra es sobretodo reconocida por sus gaitas, boleros, pasillos, patacumbia, y tumbasones, descritos a continuación:

GAITA: Lucho Bermúdez es uno de los pilares de la música costeña. A él se le debe el auge de la gaita, un ritmo derivado de la cumbia. En los gaitas de Lucho se introduce un solo de clarinete, como en los conciertos sinfónicos. Aquí cabe resaltar la profunda influencio del jazz. Uno de sus primeras gaitas fue "Roberto Méndez", y entre sus gaitas se encuentran: "Taganga", "La gaita", "Gaiteando", "Minarete", "Los primos Sánchez".

BOLEROS: compuso boleros que hallaron su máxima expresión en la voz de Matilde Díaz: "Embeleso", "Te busco" (bolero guajira).

PORROS: "Kalamary", "Salsipuedes", "Borrachera", "Carmen de Bolívar", "Caracolí", "Porro operático".

PASILLOS INSTRUMENTALES: se destacan "Huracán" y "Espíritu Colombiano".

TUMBASÓN: este ritmo fue ideado por el maestro Lucho y era básicamente un juego de percusión. Constantemente se encontraba en una búsqueda de formas melódicas y rítmicas. Este ritmo lo lanzó en 1960.

PATACUMBIA: este ritmo es un híbrido, creado por el maestro y tomado del Pata-pata africano, al cual Lucho Bermúdez le agregó la cumbia. El patacumbia era como el tumbasón: un juego experimental de percusión.

No es posible terminar esta reseña apresurada sin dejar constancia de una joya bibliográfica del Youtube, una grabación realizada en 1960 en el Instituto Nacional de Radio y Televisión de Colombia, INRAVISION, en la que vemos al maestro dirigiendo su orquesta y tocando el clarinete, interpetando una de las cumbias más famosas que existen, "La pollera colorá", compuesta por el también inmenso e inmortal Wilson Choperena.



Bibliografía: Biblioteca Luis Ángel Arango, con información biográfica suministrada por la Fundación Orquesta Lucho Bermúdez y Juan Vicente Contreras. Apuntes personales a partir de recuerdos de una entrevista con Matilde Díaz y de conversaciones con el investigador y difusor cumbiero Ebiru Ojaba.
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